Qué es el ROAS y por qué no alcanza para decidir
El ROAS es la métrica más citada del marketing digital y una de las que peor se usa. Qué mide, cómo se calcula, y por qué mirarlo solo puede hacerte tomar la peor decisión del año.
Por Kevin Raia5 min de lectura
Qué es el ROAS
ROAS son las siglas de Return On Ad Spend: el retorno sobre la inversión publicitaria. Mide cuánta facturación genera cada peso que ponés en pauta.
La fórmula es simple:
ROAS = facturación atribuida a la pauta ÷ inversión en pauta
Si invertís 1 millón de pesos y las campañas generan 12 millones de facturación, tu ROAS es 12. Se lee «doce veces» o «12x». No lleva unidad porque es una división entre dos montos de dinero: el resultado es un número pelado.
Hasta acá, todo bien. El problema empieza cuando ese número se convierte en el objetivo.
Por qué te hicieron mirarlo
El ROAS se volvió la métrica estrella porque es la que las plataformas muestran primero. Meta y Google lo ponen arriba de todo, es fácil de entender y sirve para comparar campañas entre sí. Nada de eso está mal.
Lo que está mal es lo que vino después: el ROAS salió del panel de la plataforma y se convirtió en el número que un dueño de negocio siente que tiene que mirar. No porque le sirva para decidir, sino porque es lo que todos muestran.
Ningún dueño de negocio se levanta pensando en su ROAS. Piensa en cuánto le queda a fin de mes. Y esas dos cosas se parecen mucho menos de lo que parece.
El ejemplo que lo deja claro
Dos escenarios del mismo negocio, con la misma estructura de costos.
Escenario A · el del ROAS lindo
- Inversión
- $1.000.000
- Facturación
- $12.000.000
- ROAS
- 12x
Escenario B · el del ROAS feo
- Inversión
- $5.000.000
- Facturación
- $35.000.000
- ROAS
- 7x
Si mirás solo el ratio, el escenario A gana por lejos. Doce contra siete.
Ahora mirá lo que importa: el escenario B factura 23 millones más. Y los costos fijos del negocio, el alquiler, los sueldos, el depósito, los sistemas, son exactamente los mismos en los dos casos.
Con un margen sano, el escenario B deja mucha más plata. El del ROAS bajo es el que te paga el año.
Hay algo peor todavía. Un ROAS de 12 con inversión chica suele esconder algo: gran parte de esa facturación habría ocurrido igual sin pauta. Clientes que ya te conocían, tráfico de marca, gente que venía de un mail o de afiliados y pasó por un anuncio en el camino. La plataforma se lo adjudica. Vos lo festejás. Y en realidad no compraste nada: pagaste por una venta que ya tenías.
Un ROAS altísimo con inversión baja casi nunca es una campaña genial. Casi siempre es una campaña que está cosechando demanda que ya existía.
Qué mirar en su lugar
La pregunta correcta no es «¿cuál fue mi ROAS?». Es «¿cuánto más gané este mes que el anterior, y cuánto me costó ganarlo?». Para responder eso hacen falta cuatro números que el panel de Meta no tiene:
- Tus costos fijos. Lo que pagás todos los meses vendas o no vendas. Define cuánta facturación necesitás solo para no perder.
- Tu margen bruto. Qué queda de cada venta después del costo del producto. Un ROAS de 4 es excelente con 70% de margen y es ruinoso con 15%.
- Tu margen neto. Lo que queda de verdad después de todo, incluida la pauta. Es el único número que se traduce en plata en el bolsillo.
- Tu objetivo. No es lo mismo querer crecer que querer rentabilidad. Son decisiones distintas y llevan a campañas distintas.
Con esos cuatro números, el ROAS deja de ser un objetivo y pasa a ser lo que siempre debió ser: un indicador de eficiencia de una campaña puntual. Útil para decidir si subir o bajar el presupuesto de un anuncio. Inútil para decidir cómo va tu negocio.
Cómo lo planteamos nosotros
Cuando armamos el plan de un mes, no arrancamos por el ROAS objetivo. Arrancamos por dos números puestos antes de gastar el primer peso:
- Cuánto vamos a invertir. Un monto, decidido en función de los costos fijos y del margen del negocio.
- Qué resultado esperamos con esa inversión. Facturación, no ratio.
Eso cambia la conversación. En vez de discutir si 7 es mejor que 12, se discute si el plan cierra: si esa facturación, con ese margen, cubre los costos y deja lo que el dueño necesita que deje. El ROAS que salga es una consecuencia, no una meta.
Y se revisa contra lo planificado, no contra el mes anterior. Un mes puede ser peor que el anterior y aun así ser un buen mes, si era temporada baja y estaba previsto.
La pregunta que casi nadie hace
Hay un factor que rompe cualquier lectura de ROAS y que la mayoría de los negocios ignora: la estacionalidad.
Casi todos los negocios tienen picos y valles, y casi ninguno planifica el año completo contemplándolos. En temporada baja se corta la inversión porque «no vende», y en el pico se compra atención al precio más caro del año, a gente que nunca vio la marca. El ROAS del valle se ve feo y el del pico se ve lindo, y los dos están mintiendo: el primero está sembrando y el segundo está cosechando.
Cómo se planifica el año para que eso no pase lo contamos en la nota sobre el plan de marketing anual.
Para cerrar
El ROAS no es una métrica mala. Es una métrica chica a la que le pidieron un trabajo enorme.
Sirve para comparar dos campañas entre sí. No sirve para saber si tu negocio está mejor. Para eso hay que conocer los costos, los márgenes, la estacionalidad y el objetivo. Todo lo que no está en el panel de la plataforma.